La mayoría de las personas minimizan la importancia de una mudanza y la falta de atención a factores simples, puede determinar el que la experiencia se transforme en un proceso traumático.
La primera decisión y tal vez la más difícil que debemos tomar al respecto es qué podremos y qué no podremos llevar con nosotros al nuevo hogar. Esto debe quedar bien claro antes de comenzar la mudanza en sí: debemos tener resueltas cuestiones afectivas con los objetos y determinar el destino de todo lo que no llevaremos a la nueva vivienda. Dudar o tomar decisiones de este tipo en el momento de la mudanza, será sumamente complicado y podría dificultar las cosas.
El siguiente paso será, contrate con anticipación los servicios de una empresa de mudanzas. Para elegir la empresa considere no solo el precio y los beneficios, sino también el renombre y la trayectoria de la empresa, además de pedir referencias a conocidos que la han utilizando anteriormente.
Acuerde una visita previa del personal de la compañía de mudanzas a su casa, para estimar en forma conjunta la cantidad de cajas, las características físicas del lugar como las escaleras o pasillos angostos, cantidad de plantas, etc.
Es muy importante que reciba al camión de la compañía de mudanzas con las cajas de la mudanza ordenadas y si deja un apartamento, acuerde con la asociación de condóminos reservar un ascensor. Si deja una casa en una urbanización cerrada, también deberá coordinar con la administración la entrada y salida del camión, especialmente por lo estrictos que son respecto a los horarios. Despeje anticipadamente todo aquello que entorpezca el trabajo del personal. Asegúrese de contar con lugar para estacionar el camión si se trata de una zona congestionada. Considere estas situaciones también para el nuevo domicilio al que se muda